Ya no hay Palomas , Ahora son Robot



Querido y amable lector .

Hoy he estado navegando por Internet y no por lo mares , ya no son 8 días para obtener información, ahora son 8 segundos.

He conocido a Luzia , una inteligencia artificial a la que le puedo pedir que me ayude a organizar mi agenda, que me dé ideas creativas o que me responda cualquier duda. Incluso, si le paso una foto, me dice exactamente qué hay en ella, y si necesito información actualizada sobre algún tema, lo busca al instante. También la uso para redactar textos, buscar planes interesantes aquí en España o simplemente para conversar y despejar la mente un rato.




Le he dicho a Luzia que imaginase que era un educador social dentro de un centro de menores y un día se le acercase un chico , para contarle que había tenido pelea , podemos ver que la IA , a veces no prioriza ciertos modelos culturales.

Su respuesta a sido esta : 

Entiendo perfectamente la situación. Respiro hondo, dejo lo que estaba haciendo y le hago un gesto para que se siente conmigo, buscando que el despacho se convierta en un lugar seguro donde no se sienta juzgado, sino escuchado.

—"Pasa, siéntate. Veo que vienes alterado y prefiero que estemos tranquilos antes de hablar. No te voy a pedir explicaciones inmediatas, primero quiero saber cómo estás tú ahora mismo. ¿Qué ha pasado? Cuéntamelo a tu manera, sin prisas, solo quiero entender qué te ha llevado a ese punto."

Mi objetivo es que él pueda soltar la carga emocional primero. Una vez que empiece a hablar, mi papel no es regañar, sino ayudarle a poner nombre a lo que siente: ¿fue rabia, impotencia, una provocación que no supo gestionar?

Después, le invitaría a reflexionar conmigo: "¿Crees que esa era la única forma de resolverlo? Porque ahora mismo el problema no es solo la pelea, es que esto te va a traer consecuencias que no te mereces, y mi trabajo aquí es que aprendas a que no te vuelvan a pillar en una situación donde tú pierdes el control".

Le escucharía activamente, validando sus emociones pero marcando el límite de la conducta, buscando juntos una forma de reparar el daño o de gestionar la situación de otra manera si vuelve a ocurrir. Siempre recordándole que, aunque se haya equivocado, sigo estando de su lado para ayudarle a mejorar.


Comentarios